lunes, 4 de enero de 2016

Hemos estado... En el Cooking Show by César Anca

Estas vacaciones han dado para mucho, entre otras cosas porque han sido mis primeras vacaciones sin tesis doctoral desde hace muuuuchos años. Y claro, hemos aprovechado para hacer un montón de cosas (como jugar a varios juegos de mesa, que ya os contaré en otro momento porque merece la pena jugar con vuestros hijos a algo más que al Monopoly o al Operación). Y como a mis hijas pequeñas les chifla lo de meterse en la cocina (que Master Chef en mi casa es poco menos que sagrado, como os podéis imaginar), pues cuando vi que el Club Happy organizaba talleres de cocina con nada más y nada menos que César Anca, no me lo pensé y nos apuntamos (sí, sí, yo también, que podíamos apuntarnos los papás también).



La experiencia fue increíble. Lo organizan genial para que un grupo de alrededor de 20 niños estén cocinando todos a la vez. El plato que debían elaborar era una pechuga de pollo al horno con verduritas. El primer paso fue rallar el calabacín y la carlota, que teníamos allí preparados. El propio César Anca se pasaba entre las mesas para ir ayudando a los más pequeños, que se esmeraban un montón.



A continuación, mezclaron bien el calabacín y la carlota con las manos (unos encantados, diciendo que era plastilina; y otros no tanto, porque decían que se pringaban).



Una vez que lo tuvieron bien mezclado, cogieron el papel de aluminio y extendieron la pechuga de pollo. Atendiendo las indicaciones del cocinero-jefe,  la sazonaron al gusto.



Seguidamente, colocaron las verduras en uno de los bordes de la pechuga y la enrollaron con mucho cuidado.



El siguiente paso fue envolver el rollo de pollo en el papel de aluminio como si fuera un caramelo. Y ahí estaba de nuevo César Anca ayudando a los mini chefs, para que el rollo estuviera bien apretado.



Y una vez terminados, todos los niños de manera muy ordenada se dirigieron al horno, donde los ayudantes de César Anca los iban recogiendo y poniéndoles el nombre con rotulador (y así, no habría lugar a dudas de quién era cada uno).



Mientras el pollo se horneaba, todos los niños se lo pasaron en grande jugando al juego de las sillas. Una vez finalizado el tiempo en el horno (unos 20 minutos), cada uno recogió su paquetito y lo abrió con mucho cuidado para no quemarse. Faltaba el paso final: ¡rebozarlo en doritos! (ahí sí que se chupaban los dedos y no les importaba pringarse).



Por último, los niños metieron sus elaboraciones en una cajita de plástico para llevárselo a casa. ¡Ya teníamos cena! Y por cierto, riquísima.

Un gustazo poder disfrutar de este taller de cocina. Muchísimas gracias a César Anca y todo su equipo por darnos la oportunidad de participar con nuestros hijos en un taller excepcional.

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